Un huracán es un tipo de ciclón
tropical, que es el término general para todos los sistemas meteorológicos
que se encuentran sobre las aguas tropicales (al contrario de la agujas del
reloj en el Hemisferio Norte). Los ciclones tropicales se clasifican de la
siguiente manera:
Depresión tropical:
Es un sistema organizado de nubes y tormentas con truenos, con una circulación
definida y con vientos máximos sostenidos de 38 millas por hora (33
nudos) o inferior.
Tormenta tropical:
Un sistema organizado de fuertes tormentas con truenos, de una circulación
definida y con vientos máximos sostenidos de 39 a 73 millas por hora
(34-63 nudos).
Huracán:
Un sistema meteorológico tropical intenso con una circulación
bien definida y con vientos máximos sostenidos de 74 millas por hora
(64 nudos) y superior. En el Pacifico oeste, a los huracanes se les llama "tifones" y
a las tormentas similares en el Océano Índico, se les llama "ciclones".
Los huracanes son producto de un mar tropical y la atmósfera. Influido
por calor proveniente del mar, son llevados por los vientos alisios del este
y los vientos templados del oeste, como así también por su propia poderosa energía.
En el centro, los vientos crecen con gran velocidad, generando mares muy
violentos. Al moverse hacia la costa, arrastran el océano hacia adentro,
generando tornados y causando lluvias torrenciales e inundaciones. Cada año
hay un promedio de 10 tormentas tropicales, de las cuales seis se transforman
en huracanes, y se desarrollan en el Océano Atlántico, el Mar
del Caribe, o en el Golfo de México. Muchas de éstas, permanecen
en el océano; sin mbargo, cinco huracanes golpean las costas de los
Estados Unidos cada tres años. De estos cinco, dos son huracanes importantes,
de categoría 3 o superior en la escala Saffir-Simpson de Huracanes.